20150715 ¿Final u oportunidad para los manglares de Urabá?

La salud —o estado ecológico— de los manglares en la costa oriental del golfo de Urabá, en Antioquia, varía en función de la deforestación inducida por la distancia de cada manglar al casco urbano de la ciudad de Turbo en el Urabá antioqueño. Así lo demostró una investigación realizada entre 2011 y 2013, publicada el pasado 26 de junio en un número especial sobre conservación de manglares en la revista Diversity*.

La deforestación de los manglares debido a la expansión de las fronteras urbana y agropecuaria es un problema global. Como caso de estudio se tomó la costa oriental del municipio de Turbo. En la investigación se utilizaron fotografías aéreas de alta resolución tomadas durante la Expedición Estuarina, golfo de Urabá. Con este material se delimitaron los manglares y se clasificó el paisaje aledaño de acuerdo con la propuesta global de los antromas.

Los antromas son una denominación reciente para las coberturas de la tierra definidas por el grado de transformación que los seres humanos ha hecho de los biomas, o zonas caracterizadas biológicamente. Acorde con esto, los manglares pueden ser clasificados, según el contexto, como periurbanos (que están en los bordes de un área urbana), rurales, protegidos y silvestres.

En el caso del municipio de Turbo, los manglares periurbanos están rodeados por construcciones informales que se establecieron en las zonas de bajamar de la bahía Turbo, producto de la expansión urbana no planificada, ni regulada. Los manglares rurales están ubicados al norte del casco urbano, en el sector conocido como punta Yarumal o bahía El Uno, en donde la expansión de los potreros ha ido reduciendo los manglares a franjas delgadas. Los protegidos se encuentran dentro del puesto de guarda costas en punta Las Vacas, mientras que los silvestres están alejados, en Punta Coquito, al sur del Golfo.

Tanto la expansión urbana como la agropecuaria generan bordes marcados entre el manglar y los ambientes aledaños deforestados, bordes que al ser “permeables” facilitan el acceso de las personas que realizan tala ilegal de árboles de mangle rojo o colorado, para comercializarlos como varas, pilotes, tablones o carbón.

La pérdida del mangle rojo debido a la tala conlleva la proliferación de una especie secundaria, el mangle bobo o blanco, fenómeno conocido como transición de especies, degradación ecológica críptica o cambio de la condición ecológica. Por esta razón, los manglares periurbanos y rurales presentan una condición diferente a la de aquellos más saludables que se ubican dentro del puesto de guardacostas o en zonas alejadas de la ciudad de Turbo.

Aunque el estudio concluye que la degradación del manglar es promovida por la cercanía a la ciudad, también ofrece la perspectiva de que si se realizan acciones de manejo que comprometan a los ciudadanos se podrá contribuir con la conservación de dichos manglares, los cuales ofrecen importantes servicios como la pesca, la regulación del clima y el control de las inundaciones y la erosión costera. Por tanto, es urgente tomar acciones de conservación no solo dentro de las reservas naturales, sino por fuera de ellas.

*Mangroves on the Edge: Anthrome-dependent fragmentation influences ecological condition (Turbo, Colombia, Southern Caribbean) – Manglares en el borde: Fragmentación dependiente del contexto antropogénico influye sobre la condición ecológica (Turbo, Colombia, Caribe Sur).

Ver artículo completo en UdeA Noticias

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